El problema: casi todo es ruido
Para un activo popular salen decenas de notas al día: «precio previsto», «top 10 para comprar», páginas de cotización, preventas. Casi ninguna trae un hecho nuevo. ARIA aplica primero un filtro previo gratuito que descarta lo que ni nombra al activo ni dice nada, y solo después gasta una clasificación.
Dos preguntas por noticia
Cada noticia que pasa el filtro se clasifica con dos preguntas, y cada respuesta lleva su probabilidad:
- Importancia: alta, media o baja.
- Dirección del precio a uno o dos días: sube, baja o neutral.
Guardar la probabilidad, y no solo la etiqueta, permite saber cuándo el clasificador duda.
Cómo se combina todo en una lectura
De todo lo clasificado en 24 horas sale una sola lectura por activo, ponderada así:
- Frescura: una noticia pesa la mitad cada 12 horas.
- Repetición: lo que ya se contó otro día en el mismo sentido pesa la mitad; el sentido opuesto es un hecho nuevo.
- Corroboración: la misma historia en varios medios cuenta una vez, con un pequeño bonus por medio.
- Redes sociales: pesan la mitad que la prensa, porque traen mucho ruido.
Si no hay evidencia suficiente, ARIA no opina. Esa es una decisión de diseño: callarse es mejor que inventar.
¿Ya está en el precio?
Una buena noticia que el mercado ya digirió no es una oportunidad. Antes de proponer una compra, ARIA comprueba cuánto se movió el precio desde la noticia: si ya subió más de una desviación típica, no entra.
Y luego, medir
Cada clasificación guarda el precio del momento. Así se puede medir, a 24 y 48 horas, si las lecturas «sube» realmente subieron más que la línea base. Sin esa medición, todo lo anterior es una hipótesis. Más sobre ARIA: qué es y por qué opera en papel.
Información general, no asesoría de inversión. Invertir implica riesgo, incluida la pérdida del dinero que pones.